Hoy tenemos con nosotros a Marina Alejandre, una de las tarotistas más influyentes dentro del mundo del tarot terapéutico y el crecimiento personal. En esta ocasión nos compartirá su inspiradora trayectoria personal y su visión sobre la espiritualidad y la evolución personal a través del tarot y sus arquetipos.
¡Sin más preámbulos damos paso a la entrevista!
¿Puedes explicarnos cuándo sentiste que debías reconectar y seguir tu camino? ¿Fue un proceso solitario o tuviste ayuda?
Lo curioso es que durante muchos años yo no sabía que estaba desconectada. Vivía en una especie de piloto automático, en una vida que desde fuera parecía perfecta, pero que no tenía nada que ver conmigo. Trabajaba en moda, maquillando para cine, televisión y teatro. Viajaba, tenía éxito, mi carrera despegaba… pero yo no estaba dentro de esa vida. Era un personaje. Una respuesta a mi herida y a mi trauma.
Toda mi identidad estaba construida para buscar aprobación: la de mi familia, la de mi padre, la del mundo. Vivía hiperactivada, regulada solo por el rendimiento, por el miedo a fallar, por la necesidad de encajar. Cuando podía, huía: me escapaba a la naturaleza, a espacios donde nadie me pedía nada, donde por fin podía respirar. Pero en mi día a día estaba completamente desconectada de mí.
Y el cuerpo, que siempre sabe, empezó a enfermar. El estrés, el ritmo, la autoexigencia, la falta de presencia… todo eso me rompió por dentro.
Literalmente. Hasta los 27 años nunca me había preguntado quién era yo. Nunca. Fue ese deterioro físico y emocional el que me obligó a parar y a escuchar un llamado muy profundo:
“La vida no puede ser solo esto. Hay algo más para ti.”
Ahí empezó mi reconexión.
No fue bonita al principio. Fue una desestructuración completa. Cerré etapas, solté trabajos, frené el ritmo. Y sí: durante un tiempo fue un camino muy solitario. Pasé casi dos años en casa, leyendo, estudiando, intentando entender la vida, el alma, el trauma, la espiritualidad… era como si necesitara reconstruirme pieza a pieza.
Luego llegó la ayuda. Llegó cuando pude pedirla. Terapia, cursos, maestras, sincronicidades que se hilaban con una precisión que antes jamás habría podido ver. La vida me fue guiando hacia lugares y personas que actuaron como espejos.
primero cayendo, luego escuchando, luego preguntando, y finalmente recordando quién era debajo de todo lo que había construido para sobrevivir.
Ese fue el inicio real de mi camino consciente.
Siguiendo al hilo del tema, para conectar con la fuerza interior uno enfrenta a tus miedos hay quien explica que se enfrenta a sus infiernos mostrándolo como una caída abismal, para luego levantarse.
En tu caso ¿fue así o esta fase la experimentaste de otra forma, cuéntanos tu experiencia resultará muy valiosa para quien tenga la duda presente?
Sí, creo profundamente que todo proceso de fuerza auténtica y todo proceso de reconexión con una misma pasa por una caída. No hablo necesariamente de una caída trágica, sino de una caída simbólica del yo, de las máscaras, de las estrategias de control, de todo aquello que creías que eras para poder sobrevivir.
Esto, de hecho, lo refleja el Tarot a la perfección.
En los Arcanos Mayores, la segunda fila trabaja el yo emocional y la tercera el yo trascendental. Ahí aparecen arquetipos como La Torre, El Diablo, La Luna, El Colgado… que son fases universales del viaje humano. Todos pasamos consciente o inconscientemente por ahí. Todos atravesamos estos portales donde se nos revelan nuestras heridas, nuestros mecanismos de defensa, lo que nos mueve realmente.
En mi vida, he tenido varios momentos abismales. Momentos donde sentía que me descomponía por dentro. Incluso momentos donde sentía que me moría. He tenido una relación muy intensa con la muerte desde niña.
Mi madre falleció cuando yo tenía 15 años y ese trauma, no acompañado, no regulado, no entendido, marcó profundamente mis miedos, mis vínculos y mis decisiones. Esa herida se convirtió en un motor silencioso que me empujaba a sobrevivir, no a vivir.
También he vivido caídas externas, dejar un trabajo estable, dejar un estatus, dejar una identidad que me sostenía, y quedarme literalmente sin nada.
Sin dinero, sin estructura, sin saber quién era ni hacia dónde iba. Y tener que reinventarse completamente desde dentro, enfrentándome a mis propios patrones de supervivencia, repitiéndolos una y otra vez hasta poder verlos para poder empezar a transformarlos.
He pasado por mis Torres, por mis Diablos, por mis Lunas, por mis Colgados… y los sigo atravesando. Este viaje no termina.
Ahora en mi maternidad, por ejemplo, el arquetipo del Colgado está muy presente, soltar el control, rendirme a un ritmo distinto y sostener una vulnerabilidad nueva.
Pero es ahí, en estos espacios de sombra, donde descubrí algo esencial, la fuerza no es dominar el miedo, sino acompañarlo.
Acompañar esas partes internas que protegen, que se congelaron en un momento del tiempo, que solo quieren que no vuelva a doler.
No se trata de negarlas ni de reprimirlas, porque entonces aparecen con más fuerza. Se trata de mirarlas, darles un lugar, escucharlas y caminar con ellas.
Por eso para mí la caída no es un final. Es un portal. La caída te vacía para que puedas llenarte de verdad.
Hablas del viaje de sanación y empoderamiento.
En base a tu experiencia, ¿Qué recomendarías a las personas, sobre todo mujeres que están en búsqueda espiritual?
En mi experiencia, lo primero que recomendaría a cualquier mujer en búsqueda espiritual es paciencia, mucha paciencia, porque a veces tenemos tanta prisa por “llegar” que sin darnos cuenta convertimos la espiritualidad en otra meta, otra exigencia o incluso otra máscara; creemos que sanar es convertirnos en una versión impecable de nosotras mismas, cuando en realidad es un proceso de regresar a lo humano, de habitar nuestra sensibilidad y nuestro cuerpo sin huir de él.
La espiritualidad no es un camino para escapar de la vida, sino para vivirla desde más presencia, más verdad y más regulación interna. Por eso diría que no se trata de aspirar a ser “una mujer espiritual”, porque eso también puede convertirse en un personaje, sino de aprender a sentirnos, a escucharnos y a sostenernos mientras convivimos con la vida real, con sus ritmos y sus mareas.
Recomendaría trabajar el cuerpo tanto como la mente, aprender a respirar de otra manera, a escuchar los órganos, a reconocer el estado del sistema nervioso, a distinguir cuándo estás en un colapso, cuándo en hiperactivación y cuándo puedes realmente recibir la información que tu alma quiere mostrarte.
Lo somático cambia la vida porque te devuelve al presente, y desde ese lugar sí puedes tocar lo espiritual sin convertirlo en evasión.
También recomendaría no romantizar el camino, la búsqueda espiritual no te lleva a un lugar perfecto, sino a un lugar honesto, donde puedes sostener tu luz y tu sombra sin exigirte dejar de ser humana.
Y, sobre todo, les diría que no intenten llegar rápido a ningún sitio, que confíen en el proceso, que vuelvan al cuerpo una y otra vez, y que permitan que la vida —con sus sincronicidades, sus pausas y sus desafíos— vaya marcando el ritmo. Porque la verdadera sanación no es un destino, es un modo de estar vivas.
La sanación es espiritual para que pueda incidir incluso en el plano físico pero ciertamente el no saber, no haber localizado con claridad el origen del conflicto emocional más allá de un hecho concreto puede hacer que la sanación no progrese.
¿Tus herramientas en tus sesiones a este tipo de enigma del alma?
Para mí la sanación siempre ocurre en varias capas a la vez, y muchas veces el bloqueo aparece justamente cuando no sabemos de dónde viene el dolor o lo confundimos con el síntoma; por eso en mis sesiones combino lo espiritual con un trabajo a nivel emocional, corporal y simbólico.
El Tarot terapéutico me permite ver no solo lo que está pasando, sino qué parte interna está actuando, cuál es la herida que se activó y qué emoción quedó congelada en el cuerpo, y desde ahí puedo acompañar a la persona a localizar el origen real del conflicto, que casi nunca es el hecho concreto sino la impresión emocional que ese hecho dejó en su sistema nervioso.
Utilizo herramientas somáticas, respiración, trabajo con el Self desde el modelo IFS y mucha regulación, porque cuando el cuerpo se calma aparece la verdad que la mente no podía ver. Mi función no es “resolver el enigma del alma”, sino crear un espacio donde la persona pueda escuchar lo que su alma ya sabe y devolverle lenguaje a lo que estaba mudo. La claridad aparece cuando le damos un lugar seguro a la emoción que no fue escuchada, y es ahí cuando la sanación empieza a avanzar de verdad.
En tus sesiones usas como herramienta el Tarot, para mí, una gran herramienta. Como se lo útil pero difícil que puede resultar. Cuéntanos
¿Cómo lo haces?… ¿Qué sientes al conectar, cuando obtienes la información que ayuda a la persona que tienes delante a mejorar, avanzar y desprenderse de lo que le impide sentirse distinto?
En sesión, el Tarot se convierte para mí en un mapa muy preciso de lo que está ocurriendo dentro de la persona, un puente que me permite ver en qué plano se está moviendo su proceso —si es algo del alma, algo emocional, algo mental, energético o de la realidad concreta— y qué parte interna está activa en ese momento.
Lo que hago es conectar con el arquetipo, con la herida del arcano y con la forma en que ese símbolo puede estar reflejando el estado del sistema nervioso de la persona, si está en hiperactivación, en defensa, en colapso o en un intento de protegerse a través del miedo, la culpa o la desconexión.
A partir de ahí, no “adivino”, sino que creo un diálogo entre lo que la carta muestra y lo que la persona expresa, porque realmente lo que más información me da es su historia, su tono, cómo habla de lo que le duele, cómo se mueve su emoción mientras habla.
Tengo una sensibilidad muy grande para percibir el mundo interno de las personas —sus miedos, sus partes protectoras, lo que están negando o lo que aún no pueden nombrar— y esa sensibilidad, unida al símbolo, me permite ver hacia dónde conviene entrar, qué necesita esa persona en ese momento y qué está impidiendo que avance o sienta distinto.
Para mí el Tarot es un puente entre la intuición, el arquetipo y la escucha profunda. No cargo con la emoción del otro, pero sí la reconozco, la organizo y la devuelvo en palabras que puedan abrir un camino nuevo.
Y así es como enlazo el Tarot con emociones como el miedo, la culpa o el bloqueo, mostrando lo que la carta simboliza, lo que el cuerpo de la persona está pidiendo y lo que su alma lleva tiempo tratando de decirle.
Tienes un apartado de recursos gratuitos que es fenomenal, allí se nota que te interesan las personas y que tienes si me permites decirlo vocación de ayuda, es como lo expreso para indicar que ayudar a los otros no pesa, al contrario, te hace ir más ligera.
¿Cuál fue tu motivación al crear este apartado en tu web, vocación de ayuda, un impulso como un mandato del universo cómo fue…?”
Crear el apartado de recursos gratuitos nació de un lugar muy íntimo y muy sencillo, yo sé lo que es buscar respuestas en medio del dolor y no tener acceso a herramientas que te orienten, y sé lo que es atravesar procesos profundos sin saber por dónde empezar; por eso sentí casi una necesidad interna de dejar disponible un espacio donde cualquier persona, más allá de su situación económica o personal, pudiera encontrar un primer apoyo, una guía o una claridad.
Para mí ayudar no pesa, porque no estoy cargando con nadie, simplemente estoy ofreciendo lenguaje, estructura y acompañamiento a procesos que yo misma he transitado y transito. Es mi forma de devolver, de agradecer y de contribuir a que el camino de alguien sea un poco más ligero.
Además de los recursos gratuitos, he ido abriendo caminos para acompañar desde diferentes lugares, tengo un canal en Spotify, Pulso Profundo, donde comparto meditaciones y visualizaciones, y comparto mucho contenido en Instagram sobre Tarot terapéutico y desarrollo transpersonal, porque siento que la educación emocional y simbólica debe democratizarse. Y ahora inauguro también este apartado de blog contigo, Margarita, como una manera más de abrir conversación, de dejar material que inspire y de seguir creando puentes para que las personas puedan encontrarse a sí mismas con un poco más de luz y de compañía.
También sabes de Yoga, meditación, muchas cosas relacionadas con la energía y la conexión interior,
de todas las disciplinas aprendidas, ¿cuál te ha aportado más?
De todas las disciplinas que he aprendido, no podría elegir una sola como “la que más me ha aportado”, porque cada una llegó en un momento distinto de mi vida y abrió una puerta que yo necesitaba abrir. el yoga me enseñó a habitar mi cuerpo cuando antes vivía totalmente desconectada, la meditación me regaló silencio y espacio interno, el trabajo energético afinó una sensibilidad que siempre había tenido pero no sabía nombrar; pero, sin duda, algo que transformó profundamente mi camino fue el conocimiento del trauma, del sistema nervioso y de la psicología de las partes internas, porque me permitió entender por qué actuaba como actuaba, por qué me protegía de ciertas maneras y cómo sanar la relación con mi propia historia.
Todas las terapias que he hecho empezaron siendo para mí, desde mi curiosidad y mis ganas de comprender, y hoy son la base que sostiene la forma en la que entiendo y enseño el Tarot. Gracias a esa integración —cuerpo, energía, psique y símbolo— el Tarot dejó de ser solo una herramienta de interpretación para convertirse en un mapa terapéutico real, capaz de mostrar en qué plano se mueve una herida y qué parte de la persona está pidiendo ser acompañada.
Así que más que una disciplina concreta, lo que más me ha aportado es haber unido todo ese conocimiento para ofrecer al Tarot una profundidad que para mí es esencial.
Me gustaría mucho Marina que nos dieras una visión tuya y personal de
cómo ves tú, el mundo de la espiritualidad, ¿En auge?… ¿En caída? ¿los problemas cotidianos invaden este espacio vital del ser humano o por el contrario detectas un resurgir…..?”
Siento que estamos en un momento muy particular donde la espiritualidad está en auge y en crisis al mismo tiempo; hay muchísima información, muchísimas corrientes, muchísima búsqueda, pero también mucha confusión y una tendencia a convertir la espiritualidad en otro producto rápido, en otra máscara o en un escape.
Para mí lo que está resurgiendo no es la espiritualidad “de moda”, sino la necesidad profunda de volver a lo esencial, a la presencia, al cuerpo, a la autenticidad, y a una verdad más desnuda. La gente ya no quiere discursos abstractos, quiere herramientas reales para sostener su vida emocional, sus heridas, su sistema nervioso y su propósito.
En ese sentido, veo un resurgir muy hermoso, personas que están dejando de romantizar lo espiritual y están entrando en un camino más honesto, más encarnado y más responsable. Y creo que ese es el futuro. una espiritualidad que no nos saque de la vida, sino que nos devuelva plenamente a ella.
¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Ahora mismo estoy en una etapa muy creativa y expansiva. estoy escribiendo mi primer libro —del que aún no puedo compartir el título— pero que recoge mi enfoque y todo el trabajo profundo que llevo desarrollando estos años, uniendo Tarot terapéutico, desarrollo transpersonal, sistema nervioso y simbolismo para que el Tarot pueda usarse como herramienta real de conciencia y transformación.
Estoy ampliando mis formaciones y masterclasses para tarotistas, integrando cada vez más el Tarot con la regulación emocional y la comprensión del trauma, y a la vez estoy potenciando una gran comunidad en torno a todo lo que comparto, mi Instagram, donde publico contenido terapéutico y propuestas nuevas siempre que puedo, y mi canal de Spotify, Pulso Profundo, que estoy expandiendo con meditaciones, visualizaciones y prácticas para el día a día.
Y, por supuesto, uno de mis proyectos más grandes ahora es mi maternidad, la llegada de mi hijo ha reordenado mi vida y me está mostrando una manera más humana y consciente de estar presente en mis proyectos y en mi familia. Con mi pareja también estamos creando dos proyectos familiares de alojamientos turísticos y retiros en Cantabria, un sueño que nos ilusiona muchísimo y que iremos compartiendo poco a poco por redes y por mi web para quien quiera seguirnos de cerca.
Estoy viviendo un momento muy bonito de creación, presencia y expansión, y de verdad, Margarita, un placer esta entrevista, un placer conocerte, y ojalá podamos seguir compartiendo caminos.


